Uatita.
Iniciando el año, se reportó una perrita llena de sarna que vagaba dentro y fuera de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, varias personas compartieron fotografías de ella pidiendo ayuda para atraparla.
Parte de los voluntarios de ProAnimal, crearon un Equipo de Rescate, para casos como este; se organizaron para ir por ella a las 9 de la mañana en la UAT. Al llegar se recorrió toda la universidad en busca de Uatita, preguntaron en cada facultad obteniendo como respuesta en la mayoría de los casos una mueca de asco, casi todos afirmaron que solía buscar comida cerca de las diversas cafeterías; decían algunos que podían contarse los huesos de su cuerpo, otros que olía mal y unos pocos se lamentaron por el estado en el que se encontraba.
Después de un par de horas de búsqueda, la encontraron cerca de un hospital, se comunicaron con los otros voluntarios que estaban en otra zona y empezaron entre todos a tratar de rescatarla. Aún cuando intentaban ayudarla, ella seguía escapando, tenía temor, acostumbrada a los golpes y a la indiferencia; algunos comentaron que personal del antirrábico en varias ocasiones intentó atraparla.
A las 12 del día aproximadamente se unieron al rescate dos personas más, en total seis voluntarios intentando ayudarla, corriendo y pidiendo a los carros se detuvieran para que no la atropellaran.
Cerca de las 2 de la tarde, Uatita entró en un estacionamiento público, cansada se escondió bajo un coche; los rescatistas pidieron al velador del lugar permiso para entrar y poder cerrar los portones, con el fin de que no saliera de nuevo; afortunadamente aceptó y después de descansar un momento, se constató la gravedad de la sarna, su piel sangraba en diversos puntos, totalmente lastimada y desnutrida. Las sobras que robaba en la basura sólo eran suficientes para mantenerla en pié, pero no para devolverle la salud.
Se pidió ayuda a más personas, porque no se contaba con el equipo suficiente para sacarla de su escondite; se unieron dos personas más de ProAnimal más un señor que trabaja como mesero en el hotel cercano, el velador del estacionamiento y el dueño del carro donde se escondía Uatita.
A las 2:30pm se consiguió hacer con un tubo de pvc y una cuerda, una herramienta para sacarla sin lastimarla o que mordiera a alguien. Tirados en el suelo los rescatistas lograron sacarla, los aullidos de dolor eran desgarradores, su piel estaba tan lastimada que con sólo tocarla se abría y sangraba.
A las 2:30pm se consiguió hacer con un tubo de pvc y una cuerda, una herramienta para sacarla sin lastimarla o que mordiera a alguien. Tirados en el suelo los rescatistas lograron sacarla, los aullidos de dolor eran desgarradores, su piel estaba tan lastimada que con sólo tocarla se abría y sangraba.
Cuando una caricia puede herir, es que la indiferencia ha ganado.
Se puso un bozal a la perrita, con cajones de plástico se armó una jaula para transportarla a la veterinaria.
Felices por haberla rescatado el equipo se tomó fotografías para celebrar la recuperación de Uatita, cansados, sudados y con la adrenalina al tope, después de seguirla entre una de las avenidas más transitadas de la ciudad, cada uno se fue a su casa imaginando a la perrita después de un par de meses de tratamiento, alguno hasta pensó en cómo jugaría con más perritos, en lanzarle una pelota para que la atrapara, sin embargo no iba a ser posible que jugara con otros canes ni con una pelota.
Al llegar a la Clínica Veterinaria, el diagnóstico fue fatal, la pequeña llegó en estado de shock, sus defensas no eran buenas y estaba desnutrida, la sarna era tan grave que con sólo cargarla o acariciarla, la piel se abriría, si se suturaba la herida se harían otras por el estiramiento de la piel. Uatita sufría mucho, y sufriría aún más si se intentaba ayudarla, lo único que se pudo hacer por ella fue ayudarla a irse de una forma digna y sin más dolor.
La sarna es de las enfermedades caninas más comunes, de las más fáciles de curar pese a su apariencia.
En algunos casos, la indiferencia, es peor que cualquier enfermedad.








Es una gran lastima que la ayuda llegara muy tarde, no cabe duda que hay mucho trabajo para sensibilizar a las personas.
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