21 de Septiembre de 2011.
Fénix.
Los humanos hablan, los gatos maúllan y los perros ladran, se imaginan que por hablar nos torturaran.
Un perro se encontraba en la calle, el perro como todo can, ladró; desgraciadamente se encontró frente a un humano intolerante que se molestó, y no respetó sus derechos. No solamente censuró su medio de comunicación, sino que optó por castigarlo por ladrar.
Agarró al perro, le puso una soga y acto seguido lo amarró a la defensa de su coche, después arrancó a gran velocidad el vehículo arrastrando al perro por varias calles.
Afortunadamente el perro ''solamente'' sufrió quemaduras en la piel, golpes y heridas (físicas y emocionales) de menor gravedad. Pasó dos días tirado en la calle, doliéndose en total soledad, hasta que una persona se dio cuenta y llamó para pedir ayuda.
Se trataba de un labrador joven, fue directo a la veterinaria donde se atendió el daño físico; el emocional requirió menos trabajo, aún cuando fue a causa del hombre que sufrió tanto, confió y perdonó a nuestra raza después de un par de caricias de los voluntarios y rescatistas.
Estuvo en el albergue un tiempo hasta que encontró un hueco en la casa y en el corazón de una familia. Ahora es feliz y está a salvo, libre de cualquier castigo por SER un perro y actuar como tal.
Fénix, el perrito lastimado, está sano y en paz; desgraciadamente las enfermedades de quienes cometen estos actos de crueldad, no se curan tan fácilmente, y son más peligrosas para la sociedad, que el ladrido de un perro.




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