El 6 de septiembre de 2011 se reportó a la orilla de la carretera un perro abandonado y en riesgo; dijeron que estaba desnutrido e infestado de garrapatas.
Debido a que el perrito tenía mucho miedo y escapaba cuando veía a las personas, se instaló una jaula de captura con comida y agua dentro, después de varios días funcionó y se pudo rescatar a Rango Durango el día 10 de septiembre.
Impactante fue, ver a un perro joven, tan lastimado, muy débil, golpeado y plagado de garrapatas llegó a la veterinaria y de ahí al albergue. Cuando se notan los huesos en un ser vivo, se nota también la indiferencia de los demás.
Rango no puede hablar, no puede contarnos qué le pasó o cómo llegó al estado tan triste en el que se encontraba, sólo podemos hacer conjeturas, imaginar un poco de su pasado y ayudarlo a rehabilitarse. Llegó con la cola entre las patas, orejas abajo y la cabeza casi tocando el suelo, símbolo de temor, de enfermedad y abandono.
Se vacunó, curaron sus heridas físicas y emocionales, se retiraron las garrapatas y el miedo a las personas, Rango Durango se convirtió en un perro serio pero feliz, tranquilo y confiado.
Después de un tiempo Rango le robó el corazón a una familia y fue adoptado, ahora es un perro juguetón, feliz y lleno de paz. Tiene una vida digna, comida, abrigo, pero lo más importante amor, le dio una segunda oportunidad a las personas, a la vida.
Aprendamos de ellos, de su habilidad para olvidar el pasado atroz, para perdonar a las personas que lo lastimaron, a aceptar la ayuda de los demás, a amar de nuevo.






No hay comentarios:
Publicar un comentario