Biondella desde que nació hasta los seis meses tuvo como hogar la calle; en lugar de caricias recibía rechazo por parte de las personas, se alimentaba de basura, de sobras que conseguía antes de que la gente la lastimara. Llena de sarna y con menos de siete kilos, siguió luchando por vivir, sin que nadie la protegiera, mucho menos que la amaran.
Con el paso del tiempo y ya no podía ni sostenerse, mucho menos caminar, era presa de la indiferencia de las personas que al pasar a su lado fingían no verla o se alejaban asqueados.
El día que cambió su vida fue cuando Andrea pasó por donde ella yacía, frente a un cine de la ciudad donde muchos probablemente disfrutaban en una cómoda silla, Biondella conoció la esperanza y su futuro dejó de ser negro, sin dudarlo Andrea la levantó y la llevó al veterinario, pagó las consultas, vacunas, medicinas, gastó tiempo, energía y emociones en una perrita que no era suya, que era de todos; ayudó a un ser vivo que rogaba por su derecho a una vida digna.
Sin embargo, en menos de dos meses, Andrea recibió la recompensa por rescatar a Biondella, pues en ese tiempo la perrita recuperó su peso y llegó a los catorce kilos y la sarna parecía nunca haber existido.
Biondella fue el primer rescate del Proyecto ProAnimal, de Ciudad Victoria; sólo se requiere una persona para cambiar el futuro de un ser vivo, sólo se requiere querer ayudar para poder hacerlo.
Hoy Biondella vive cómoda y feliz, en un hogar donde la aman y tiene una vida digna, aún más que eso, tiene una vida llena de amor y tranquilidad, ella no recuerda su infancia, pero nosotros sí y celebramos que su futuro haya cambiado para bien.



No hay comentarios:
Publicar un comentario